El vaso apoyado sobre la mesa, los libros esparcidos por la cama y el lápiz acá.
Las mariposas empiezan a volar dentro de los hemisferios y no es primavera.
La música suena y no hay nada prendido, ni otros oídos que escuchen. Solo los míos.
Solo yo.
Y voy esparciéndome en una piscina densa, no líquida, pero suave. Tratando de nadar para escapar.
Hay muchos colores, muchas caras y olores. Solo huyo de esos lugares que no quiero ver mas, de esos recuerdos que tampoco puedo olvidar.
No quiero subir la cabeza. Quiero seguir sumergida nadando y escapando de mi mundo multicolor.
Las mariposas se vuelven negras y me dan miedo. Tal vez este anocheciendo. Tal vez yo este oscura.
No se porque, no se cuando, mi vida se a transformado en esto. ¿Cuándo dejé de hacer lo que mas me gustaba?
Tengo la necesidad de tirar viejas fotografías que no sirven de nada. Puedo respirar aún.
El oxígeno no se me agota nunca en esta piscina de sentimientos.Es mi refugio. Es mi espacio.
Acá. En mi cabeza.







